El astillero alemán Lürssen volvió a demostrar por qué continúa siendo uno de los grandes referentes de la náutica mundial con la entrega de Boardwalk, un superyate de 117 metros de eslora que ya figura entre las embarcaciones de estilo clásico más grandes y sofisticadas jamás construidas.

La entrega representa además el tercer proyecto completado por la firma en 2026, confirmando la intensa actividad y capacidad técnica del legendario constructor alemán.

A primera vista, Boardwalk seduce por la elegancia de sus líneas tradicionales, pero detrás de esa apariencia clásica se esconde una ingeniería extraordinariamente compleja. El diseño exterior, desarrollado por Frank Woll, se inspiró en la fluidez y la aerodinámica de la vida marina. El resultado es una silueta refinada y armónica, con bordas esculpidas y superficies moldeadas para reflejar la luz y generar una constante sensación de movimiento.

El punto de partida de Boardwalk fue la geometría fluida de las criaturas marinas más ágiles”, explicó Woll, quien trabajó junto con la desaparecida Amy Halffman, Suzanne Glover y Teresa Francis en la creación de unos interiores que privilegian la continuidad visual y el detalle artesanal. El propio propietario participó activamente durante todo el proceso creativo, afinando personalmente numerosos elementos estructurales y espaciales.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, <em><i>Boardwalk</i></em>, el tercer superyate de Lürssen entregado en el año. Boardwalk, el tercer superyate de Lürssen entregado en el año.

 

Construido en acero y aluminio, Boardwalk combina la robustez de un auténtico barco oceánico con la sofisticación estética de un superyate contemporáneo. En el interior predominan amplias superficies de caoba de alto brillo, acero inoxidable pulido a espejo y complejas formas biconvexas que aportan profundidad y dinamismo a cada espacio.

La iluminación juega un papel esencial: cerca de 3,000 puntos de luz exterior –un tercio más de lo habitual en una embarcación de este tamaño– transforman al yate en una verdadera escultura flotante durante la noche.

El nivel de confort a bordo está a la altura de su espectacular presencia. Boardwalk dispone de 11 camarotes para invitados, incluyendo una exclusiva suite VIP en proa con baño revestido en ónix y una terraza privada con vistas panorámicas al mar. Varias suites cuentan además con acceso directo a las cubiertas laterales mediante puertas de cristal que convierten los pasillos exteriores en auténticos balcones privados.

Uno de los espacios más impresionantes es la cubierta principal de popa, donde una gran piscina y un jacuzzi se integran perfectamente al piso de madera Tesumo. Las enormes puertas acristaladas del salón principal desaparecen por completo para fusionar interior y exterior en un solo ambiente.

La innovación tecnológica también ocupa un lugar central. Boardwalk incorpora por primera vez en un Lürssen una sección estructural retráctil que revela la escalera hacia el club de playa. El sistema, herméticamente sellado y totalmente automatizado, representa una evolución del mecanismo desarrollado previamente para Hadar –conocido originalmente como Flying Fox– en 2019.

A ello se suman una pasarela acristalada que convierte la sala de máquinas en una galería de ingeniería, un amplio spa y gimnasio, cine privado, campo de minigolf y dos helipuertos. El yate fue entregado además con tres tenders Hodgdon de 12 metros construidos a medida, una embarcación anfibia y diversos vehículos todoterreno.

Fotos: ©RubenGriffioen