La industria náutica vive una transformación silenciosa, literalmente. Mientras gran parte del sector continúa buscando el equilibrio entre lujo, velocidad y sostenibilidad, el astillero sueco Candela: P-12 Voyager, una revolucionaria hidroala eléctrica diseñada para redefinir la experiencia de viajar sobre el agua.

Lejos quedan los incómodos traslados en lanchas rápidas, donde el ruido de los motores, las vibraciones y el impacto constante contra las olas forman parte inevitable del recorrido. Con el nuevo P-12 Voyager, Candela propone una experiencia completamente distinta: deslizarse sobre la superficie marina en un entorno de confort comparable al de una sala VIP flotante.

La embarcación está construida sobre la plataforma tecnológica P-12, desarrollada por la firma sueca, que utiliza hidroalas controladas por computadora para elevar el casco sobre el agua durante la navegación. Gracias a este sistema, el contacto con la superficie se reduce drásticamente, eliminando gran parte de la resistencia hidrodinámica y permitiendo una travesía extraordinariamente suave.

El corazón de esta innovación es el denominado “controlador de vuelo”, un sofisticado sistema que ajusta automáticamente las hidroalas hasta cien veces por segundo. Sensores avanzados monitorean constantemente variables como el oleaje, la velocidad y las condiciones ambientales para mantener la embarcación estable y confortable.

El resultado es una sensación que muchos pasajeros describen como viajar sobre una “alfombra mágica”.

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, En el interior, el P-12 Voyager de Candela puede transportar a 12 pasajeros. En el interior, el P-12 Voyager de Candela puede transportar a 12 pasajeros.

 

Pensada para el segmento premium, la P-12 Voyager puede transportar hasta doce pasajeros en una elegante cabina climatizada equipada con amplias ventanas panorámicas, asientos tipo lounge, estación de refrigerios, generosos espacios para equipaje y baño privado. Su configuración la convierte en una opción ideal para traslados entre aeropuertos y resorts, servicios de hospitalidad de lujo o conexiones exclusivas para viajeros frecuentes.

La experiencia a bordo también destaca por el silencio. Navegando a 25 nudos sobre sus hidroalas, el nivel de ruido en cabina se mantiene en apenas 63 decibeles, una cifra inferior a la de muchos trenes de alta velocidad e incluso comparable con la atmósfera de una cabina de primera clase en un vuelo comercial.

Sin embargo, el lujo no es el único argumento de la Voyager. La eficiencia energética es igualmente impresionante. Gracias a la reducción de fricción que proporcionan las hidroalas, consume hasta un 80% menos energía que embarcaciones convencionales de tamaño similar. Esta ventaja permite alcanzar autonomías de hasta 40 millas náuticas exclusivamente con energía proveniente de baterías, ampliando considerablemente el alcance de la movilidad marítima eléctrica.

La propuesta también resulta atractiva para operadores y destinos turísticos. Su sistema de carga rápida CCS dual de 150 kW permite recuperar la batería del 20% al 80% en apenas una hora, utilizando infraestructura similar a la empleada por los automóviles eléctricos. Además, su diseño facilita el atraque tanto en muelles bajos como en embarcaderos elevados, reduciendo la necesidad de costosas inversiones en instalaciones especializadas.

Desde la perspectiva ambiental, la embarcación genera una estela mínima y niveles de ruido significativamente inferiores a los de las lanchas tradicionales, reduciendo su impacto sobre la fauna marina y las comunidades costeras. Al ser completamente eléctrica, elimina las emisiones locales y el riesgo de derrames de combustible en ecosistemas sensibles.

Diseñada en Suecia y producida en serie en la fábrica de Candela en Estocolmo, el P-12 Voyager comenzará sus entregas a finales de 2026.