Bellísima la comuna francesa de Barbizón, en las cercanías del abundante bosque de Fontainebleau. Sitio de amaneceres y atardeceres que roban el aliento y que inspiran a artistas a crear pinturas. Conocido como “le village de peintres” (el pueblo de los pintores), Barbizon tuvo un enorme auge en el periodo de los pre-impresionistas dejando huella en aquellos que decidieron instalarse allí, inspirados en la magia de la naturaleza, para gestionar sus estudios y talleres; que hasta la fecha pueden ser visitados, como el de Jean-François Millet y Théodore Rousseau. 

 

Texto: Renata Burgos ± Foto: MARC TURNER / AMARO / WPD / EUROSCOPE / mike gadd

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