Ventanas al mundo: Ruta Maya

Baía do Sancho, Fernando de Noronha, Brasil 

Bajar por los acantilados hacia Baía do Sancho es casi una aventura secreta. Los escalones tallados en la roca se abren de pronto a una vista imposible: un mar turquesa rodeado de vegetación virgen. Sumérgete en el agua y siente cómo el mundo se apaga, solo quedan los peces de colores y el sonido de tu respiración bajo el mar. Es una de esas playas donde entiendes lo que significa “paraíso escondido”; una joya que se gana paso a paso.

 

 

Castillo de Neuschwanstein, Baviera, Alemania

Parece un cuento hecho realidad. Envuelto en niebla, el castillo emerge sobre los Alpes bávaros con sus torres puntiagudas y muros blancos. Al caminar por sus pasillos, todo huele a historia y fantasía: cada vitral, cada salón cuenta la obsesión de un rey por la belleza. Desde el puente Marienbrücke, la vista del castillo con el valle verde a sus pies es simplemente hipnótica. Entenderás por qué Disney se inspiró aquí: no hay lugar más mágico.

 

 

Cueva de Hielo Vatnajökull, Islandia 

Entrar a la cueva de hielo es como ingresar a un sueño azul. La luz se filtra entre capas de hielo cristalino, pintando las paredes con tonos celestes y turquesa imposibles de reproducir. Cada gota que cae resuena como un eco antiguo. Caminas en silencio u no te atreves ni a hablar por temor a romper la magia. Es un recordatorio de que la naturaleza es el artista más poderoso existente. 

 

 

La Gran Mezquita Sheikh Zayed, Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos

El mármol blanco refleja la luz del atardecer como un espejo. Camina descalzo por los pasillos infinitos de la Gran Mezquita y siente una paz que no esperas. Los mosaicos florales, las lámparas doradas y el silencio absoluto crean un ambiente casi celestial. En cada rincón se respira devoción y armonía. No es solo un monumento: es un espacio que invita a detenerte, respirar y agradecer.. 

 

 

Texto: Sandra Maldonado ± Foto: Epox, Civatais, Ade, Sumnify