El pasado perdura

Moscú

Hay quienes aman Moscú, y quienes lo odian. La razón es simple, se trata de una ciudad de intensos contrastes. Moscú es un microcosmos de la Rusia moderna y de todo lo que representa: al mismo tiempo sombrío y hermoso, hedonista y devoto. Ha sido reconocida con el poco deseable título de la ciudad más cara del mundo por dos años consecutivos y, sin embargo, la gran mayoría de los moscovitas encuentra el nivel de vida de los altos estratos de la ciudad capital totalmente inalcanzable. La extravagancia es la mejor palabra para describir los lujosos pasatiempos que abundan en esta ciudad. Por otro lado, algunos de sus edificios pueden contarse entre los más hermosos del mundo, como la Catedral de San Basilio. Es por todo esto tal vez que quien visita Moscú se lleva una experiencia inolvidable. 

 

Historia

Desde sus inicios, la actual capital ha tenido una historia dramática y colmada de acontecimientos. El primero de estos fue la invasión por la llamada Horda de Oro, uno de los estados derivados del gran Imperio Mongol. En 1237, los principados eslavos, entre los cuales estaba la ciudad de Moscú, fueron atacados por la Horda, un ejército de guerreros nómadas bajo el mando de Baty Kan, nieto de Gengis Kan. Fue sólo hasta el s. XV que Moscú logró independizarse de los invasores para siempre.

 

 

La ciudad vivió tiempos más favorables bajo el reinado de Iván III, también conocido como Iván el Grande. Durante estos años, el territorio Ruso se extendía desde Nóvgorod en el norte, hasta Tula en el sur y los Urales en el este, y Moscú era ya el centro político del naciente Imperio. Para conmemorar la expansión de su territorio, Iván III recurrió a arquitectos italianos para construir catedrales y renovar la base de su reinado, que desde ese entonces se localizaba en el Kremlin.     

Desde su fundación la ciudad mantuvo su estatus de capital hasta que en 1714 el Emperador Pedro I de Rusia decidió trasladar la sede del estado a San Petersburgo. Más tarde, la ciudad fue foco de conflicto durante principios del s. XIX, cuando las Guerras Patrióticas contra Napoleón causaron grandes daños. La capital volvió a Moscú en 1918 con los comunistas, después de la revolución y la expulsión de la monarquía. Al final de la Segunda Guerra Mundial, la ciudad necesitó un tiempo para recuperarse de las heridas causadas por los ataques alemanes.

En 1980 Moscú fue la sede de los Juegos Olímpicos y aprovechó la ocasión para poner de manifiesto la superioridad Soviética. El proceso de democratización empezó en 1991, después de la disolución de la Unión Soviética y, desde entonces, las elecciones democráticas han formado parte del progreso político.

 

 

 

Kremlin

Localizado en el corazón de la capital, el Kremlin es uno de los más grandes museos del mundo. Se trata de un conjunto de edificios de diversas épocas, todos ellos concentrados en un área rodeada de muros altísimos. El Kremlin es prácticamente una ciudad en si misma, con numerosas catedrales, palacios y edificios. Desde la fundación de la ciudad, cuya extensión original se limitaba precisamente a este territorio, el Kremlin ha sido testigo de muchos acontecimientos fundamentales dentro de la historia rusa.

Es posible pasar un día entero dentro del Kremlin. Después de visitar sus numerosas catedrales, una visita al famoso Museo de la Armería resulta un verdadero deleite. Este edificio era originalmente una bodega para guardar las armas del estado ruso desde el s. XVI, de ahí su nombre actual. Sin embargo, con el tiempo, la Armería se convirtió en un almacén de todo tipo de tesoros de la corte imperial. En 1813, el edificio se convirtió en un museo. Los tesoros que alberga son impresionantes: una colección de más de cincuenta Huevos de Fabergé, invaluables obras de arte y, notablemente, una colección de carruajes imperiales originales que ocupa la totalidad de una de sus plantas.

 

 

Dentro del edificio de la Armería se encuentra también la exhibición de Diamantes del Kremlin (es necesario comprar el boleto para esta exhibición por separado), en donde los visitantes pueden admirar el famoso diamante Orlov de 190 quilates. 

Cuando se visita Moscú es indispensable visitar el Kremlin, aún cuando esto signifique esperar en largas filas y sortear las barreras de la burocracia rusa. Una de las mejores maneras de visitar el Kremlin es con un guía local experimentado, esto no sólo le ayudará a conocer datos interesantes sobre el conjunto, sino que le permitirá esperar menos tiempo en la fila y resolverá las barreras de idioma.  

 

 

Catedral de San Basilio

Este edificio es indudablemente el más famoso de la ciudad y uno de los más hermosos del mundo. Al contemplarlo es posible comprender por qué muchos dicen que ninguna imagen le hace justicia a su belleza. La Catedral fue construida por órdenes de Iván el Terrible entre 1555 y 1561. Cuenta la leyenda que una vez terminada la obra, el Zar ordenó dejar ciego al arquitecto, Postnik Yakovlev, para asegurarse de que éste nunca más creara alguna otra construcción que pudiera rivalizar con su belleza.   

El edificio es un conjunto de torres y estructuras esféricas típicas de la arquitectura rusa. La combinación de colores y figuras se traduce en un edificio único. El extravagante aspecto exterior de la Catedral esconde un interior con decoraciones mucho más sencillas: pequeñas capillas y extensos corredores. Sin embargo, bien vale la pena entrar.

 

 

La historia de la Catedral es tan especial como su aspecto, habiéndose salvado de ser destruida en varias ocasiones. La primera vez que la iglesia se vio amenazada fue durante la invasión napoleónica. Se dice que Napoleón estaba tan embelesado con la construcción que insistió en llevársela a París con él. Al ver que sus deseos no podían cumplirse, ordenó la destrucción del edificio. Los franceses colocaron explosivos para destruirla, pero una lluvia repentina, milagrosa logró apagar las mechas de los explosivos antes de que pudieran causar algún daño. 

A principios del s. XX, la Catedral estuvo a punto de ser destruida nuevamente. En dos ocasiones las autoridades comunistas contemplaron derrumbar el edificio para tener más espacio en la Plaza Roja para los desfiles militares. Afortunadamente, estas iniciativas tampoco fructificaron.

 

La Plaza Roja

Con sus 695 metros de longitud y 130 metros de ancho, esta es la tercera plaza más grande del mundo. En ella se encuentran varios sitios de interés y monumentos importantes, incluyendo la Catedral de San Basilio.

Uno de los sitios más representativos de la plaza es el Mausoleo de Lenin. Después de morir repentinamente de un infarto cerebral, los líderes comunistas decidieron colocar el cadáver de Lenin en la Plaza Roja para que los miles de ciudadanos entristecidos por su muerte pudieran rendirle respeto. Al ver que el cuerpo atrajo cantidades de visitantes en muy poco tiempo, algunos políticos divisaron la oportunidad de mejorar su imagen ante el pueblo y decidieron construir un mausoleo para el héroe de la revolución. En 1924 se edificó el llamado Mausoleo de Lenin junto a los muros del Kremlin. Aquí reposan sus restos mortales embalsamados. El Mausoleo está abierto al público en las mañanas.

 

 

El edificio que abarca prácticamente todo el extremo este de la Plaza Roja es la Tienda del Estado (GUM por sus siglas en ruso). La construcción de estilo neo-ruso fue comenzada en 1890 y terminada en 1893 por el arquitecto Alexander Pomerantsev. Su aspecto retoma elementos interesantes de la arquitectura medieval eclesiástica rusa y cuenta con un elegante techo de cristal montado en una estructura de acero al estilo de las estaciones ferroviarias de Londres y París. Durante finales del s. XIX y principios del XX, esta elegante tienda fue uno de las mercados más importantes de Moscú.

Después de la Revolución de 1917, la tienda se nacionalizó, recibiendo el nombre que aún tiene ahora. Las actividades comerciales continuaron hasta 1928 cuando uno de los comités de Stalin decidió usar el edificio como oficina.

Hoy en día, el GUM es un centro comercial que cuenta con tiendas de las marcas más exclusivas a nivel mundial. Aquí es posible experimentar el lado extravagante de Moscú, con mercancías de lujo y restaurantes caros. Todo esto a unos pasos de la Plaza Roja.

 

Galería Tretyakov

Esta galería alberga una de las colecciones más extensas y célebres de arte ruso en el mundo. Gran parte de su colección fue donada por Pavel Tretyakov (1832-98), un destacado empresario que dedicó su vida a la protección del arte de su país.

 

 

Junto con su colección privada de más de 2,000 obras, Tretyakov donó también su casa y los edificios aledaños que se convirtieron en la sede de la galería. La contrucción fue rediseñada por el reconocido artista ruso Viktor Vasnetsov en estilo neo-ruso.

La galería sigue ubicada en esta construcción. Dentro de su colección se destaca: una exhibición especial de iconos, retratos del s. XVIII, obras Realistas del s. XIX, obras Simbolistas, avant-garde y una colección de arte Soviético de 1930 a 1980.

 

La Catedral del Cristo Salvador

Esta Catedral es un vivo reflejo de los vaivenes en la historia del pueblo ruso. El edificio actual, con sus cúpulas doradas de estilo ruso tradicional en forma de cebolla, fue construido recientemente durante la década de 1990. Se trata de la reconstrucción del templo original que abrió al público en 1883, después de estar cuarenta y cuatro años en construcción. Bajo el gobierno soviético, la iglesia fue dinamitada en 1931 por órdenes de Stalin para dar lugar a la construcción del monumento supremo del estado socialista, El Palacio de los Soviets.

Desde 1939 y hasta 1941 se instalaron los cimientos de la parte principal del Palacio de los Soviets. Pero con la llegada de la guerra contra la Alemania Nazi en 1941 se pararon todas las obras y el monumento nunca llegó a materializarse por diversas razones. Durante los años sesenta se construyó en ese lugar una piscina pública.

 

 

La reconstrucción del templo comenzó en 1994 con el apoyo del Presidente Boris Yeltsin. El proyecto fue propuesto originalmente por una organización pública. La reconstrucción estuvo a cargo del arquitecto ruso Posokhin. Su equipo llevó a cabo una compleja tarea basándose en lo que quedaba del proyecto original: bocetos, medidas y fotografías.

 

La Universidad Estatal de Moscú

Situado en las Colinas de Vorobyovy Gory, el edificio principal de la universidad es una de las construcciones más majestuosas y misteriosas de la ciudad. Como tantos otros edificios en Moscú, su historia está también mezclada con eventos trágicos. La obra de estilo Gótico, Neoclásico fue comisionada por Stalin junto con otros 6 edificios denominados Las Siete Hermanas entre 1949 y 1953. Para llevar a cabo la obra se requirió el trabajo de miles de personas que tuvieron que construir el edificio a marchas forzadas durante un periodo de cuatro años. El edificio de la universidad es el más alto de las Siete Hermanas. Su estilo, así como el de los otros 6 edificios, es muy especial.

 

El metro de Moscú

Las estaciones del metro de Moscú han sido llamadas los Palacios del Pueblo debido a los elegantes materiales y diseños que fueron empleados para su construcción: desde grandes piezas de mármol hasta candelabros.

Una de las estaciones más interesantes es Kropotkinskaya (conocida hasta 1957 como “El Palacio de los Soviets”). Esta estación forma parte de la primera línea del metro inaugurada en 1935 y fue diseñada por el arquitecto Dushkin. Las columnas y los muros de mármol fueron tomados de la vieja Catedral del Cristo Salvador que derrumbaron los soviéticos.

 

 

Clima

El clima en Moscú es extremoso. Si visita durante los meses de invierno, dejará de preguntarse por qué los rusos tienen la tradición de usar abrigos de pieles. Con la nieve cubriendo el suelo de noviembre a marzo, prepárese para temperaturas que alcanzan los -15 °C.

Durante los meses de verano es cuando la mayoría de turistas deciden visitar. Los meses de julio y agosto son los más calurosos y los más húmedos, pero apropiados para visitar. Junio y septiembre son también buenos meses para visitar. Además de que hay menos turistas en esta temporada, el clima es más templado.

 

San Petersburgo

Fundada en 1703 por el Zar Pedro el Grande, San Petersburgo es una ciudad muy joven comparada con las grandes ciudades de Rusia y Europa. A pesar de su relativamente corto tiempo de vida, esta ciudad se convirtió en una de las más significativas de Europa. La ciudad entera esta prácticamente formada por un sinnúmero de palacios y excelentes ejemplos de la arquitectura barroca y neoclásica.

 

La Iglesia del Salvador de la Sangre Derramada

Construida por orden de Alejandro III entre 1883 y 1907 en el mismo lugar donde el Zar Alejandro II fue asesinado, esta hermosa iglesia es una de las principales atracciones de San Petersburgo. La construcción fue planeada imitando el estilo de las iglesias antiguas rusas de los siglos XVI - XVII.

La decoración interior y exterior de la iglesia está hecha con hermosos mosaicos. Su diseño quedó a cargo de reconocidos artistas rusos, como Vasnetsov, Nesterov y Vrubel.

 

 

La iglesia estuvo cerrada durante la década de los 1930, cuando los bolcheviques, en su intento de eliminar la religión, destruyeron un número de iglesias en todo el país. Después de la caída del régimen soviético, estuvo en restauración durante más de treinta años hasta que en 1997 fue abierta nuevamente.

 

El museo del Hermitage

Este museo es una visita obligada cuando se está en San Petersburgo. Se trata de uno de los museos más grandes, completos y célebres del mundo. El edificio principal del museo es el antiguo Palacio de Invierno de estilo barroco, construido entre 1754 y 1762 para la Emperatriz Elizabeth, hija del fundador de la ciudad, Pedro el Grande. Pese a los planes originales, fue Catalina la Grande quien realmente habitó del palacio ya que Elizabeth murió antes de que fuera terminado.

Después de tomar el trono mediante un golpe de estado en contra de su marido, Catalina la Grande estableció su residencia en el Palacio de Invierno.  El interés de la Emperatriz por el arte se materializó en su constante búsqueda por adquirir grandes obras. El museo fue fundado en 1764 cuando Catalina adquirió 255 cuadros de grandes maestros en la ciudad de Berlín.

En la actualidad, la colección del museo está formada por más de tres millones de piezas que van desde obras del antiguo Egipto hasta arte del s. XX. Entre las innumerables obras en este museo destacan cuadros de Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Rafael, Tiziano, Rembrandt, Rubens, muchos Impresionistas franceses como Renoir, Monet, Cézanne, así como obras de Van Gogh, Matisse, Gaugin y Picasso. La colección es tan vasta que se dice que para admirar cada una de las obras por un minuto se necesitarían once años.

 

 

 

 

La fortaleza de Pedro y Pablo

Esta construcción encierra una gran parte de la historia de la ciudad. Cuando Pedro el Grande arrebató este territorio del control de los suecos en 1703, decidió construir una fortaleza a orillas del río Neva para protegerse de posibles ataques. Fue la primera edificación que mandó construir Pedro el Grande sobre una pequeña isla pantanosa.

Dentro de la fortaleza se encuentra la Catedral de San Pedro y San Pablo, la más antigua de la ciudad. Aquí están las tumbas de los monarcas de la dinastía de los Romanov. En 1998 fueron enterrados Nicolás II con su familia en la catedral, fusilados en Ekaterinburgo en 1918.

 

Catedral de Kazan

Nevsky Prospekt, la arteria principal de la ciudad, conduce a las principales atracciones, incluyendo la Catedral de la Señora de Kazan. Construida entre 1801 y 1811 por el arquitecto Andrei Voronikhin, este edificio es uno de los más interesantes de la ciudad.

 

Catedral de Smolny

Pedro el Grande mandó a construir esta iglesia para convertirse en el complejo principal de un monasterio destinado a ser el hogar de su hija Elizabeth, después de que ella manifestara su deseo de renunciar al trono y convertirse en monja. Más adelante, Elizabeth desistió y prefirió heredar el trono después de todo.  

La catedral es un suntuoso ejemplo de las obras realizadas por el maestro italiano Rastrelli, quien también creó el Palacio de Invierno en San Petersburgo, el Gran Palacio en Peterhof, y el Gran Palacio en Pushkin, ambos ubicados en las afueras de San Petersburgo. El estilo barroco del edificio se conserva solamente en su exterior ya que el interior fue terminado años después en estilo neoclásico por Vasily Stasov.

 

 

 

Clima

A pesar de que San Petersburgo es una ciudad nórdica, su clima es bastante templado y húmedo, entre marítimo y continental. La temperatura anual promedio es de 50C. El mes más frío es febrero (temperatura promedio - 70C), el más caluroso es julio (temperatura promedio 17.70C). El verano es una buena temporada para visitar, aunque no debe olvidar llevar un fuerte repelente de insectos, ya que en estos meses abundan los mosquitos. 

 

Dinero

La moneda rusa es el rublo, se divide en 100 copecs. Existen en circulación billetes de 5, 10, 50, 100, 500 y 1000 rublos, siendo los más habituales los de 10, 50 y 100 rublos. En moneda existen emisiones de 1, 2, 5 y 10 rublos y de 1, 5, 10 y 50 copecs. Un peso mexicano es equivalente a 2.27 rublos.

 

Cómo llegar

Una de las mejores formas de llegar desde México es volando con Air France directamente a París, continuando en un vuelo directo a Moscú. Desde Moscú es posible tomar un vuelo redondo a San Petersburgo con Aeroflot, que tiene una duración aproximada de 1 hora con 30 minutos, o bien, abordar el tren que viaja durante la noche y toma aproximadamente ocho horas en llegar a San Petersburgo.

 

Documentación

Es un requisito tramitar una visa para visitar Rusia. Para obtener la visa, el consulado requiere una “confirmación de recepción de turista extranjero”,  tramitada por una operadora turística en Rusia, y pasaporte con al menos 2 páginas libres de sellos o visas y vigencia mínima de 6 meses a partir de la fecha de su regreso desde Rusia. 

 

 

    

Texto: Kundaini Muñoz ± Foto: Getty Image, Kempinski Hotels, Digital Stock, Flickr.com.

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