La ciudad de Bariloche está inserta en una majestuosa región argentina que se caracteriza por sus lagos rodeados por Los Andes cubiertos de bosques. El lago Nahuel Huapi extiende sus aguas azules hasta las montañas altaneras que se cruzan para alcanzar el lago Todos Los Santos y el lago Llanquihue del lado chileno.

El monte Tronador, un antiguo volcán de 3554 metros domina el escenario, mientras el volcán Osorno alza su silueta en Chile. Islas y penínsulas dibujan una costa donde los pinos se reflejan en el agua y las ensenadas diseñan rincones encantadores. En Villa La Angostura las bahías son secretos guardados, mientras la hostería Las Balsas invita a disfrutar de momentos inolvidables.

Bariloche, un gran pueblo de montaña estilo alpino, domina el lago al pie de las mejores pistas de esquí, como Cerro Catedral (2388 m) o Piedras Blancas. Frutillar, en Chile, conserva el encanto de un pueblo alemán a la orilla del lago Llanquihue y es un buen punto de partida para visitar la región y la isla Chiloé.

 

 

Una soberbia carretera recorre los diferentes lagos, Espejo, Traful, Melinquina y Lacar hacia el norte, o Gutiérrez, Mascardi, Steffan hacia el sur. En esos bosques andinos patagónicos podemos encontrar huemules (venado) y pudús (venado enano), gran variedad de pájaros y realizar todo tipo de actividades, como caminatas, navegación, rafting, esquí, entre otras.

La región de los lagos argentinos y chilenos ofrece imágenes de una naturaleza perfecta, conquistada y preservada por el ser humano, donde se puede gozar con comodidad de la belleza de Los Andes. Las parrilladas son famosas y se disfrutan en restaurantes muy acogedores, tipo cabaña de montaña.  

      

Texto: Patrick Monney ± Foto: Patrick Monney.

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