Escondido en la entrada del fiordo del Saguenay, Tadoussac vigila la orilla del gran Saint Laurent, que más que un río parece un mar. Durante el verano vienen las ballenas y allí habitan las belugas, hermosas ballenas blancas que viven del plancton que abunda en esa zona. 

 

Texto: Patrick Monney ± Foto: Patrick Monney.

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