La cordillera de las Rocosas abre a los viajeros una versátil  propuesta donde predomina el excelente estado de conservación de su biodiversidad. Es un sitio para estar temporadas largas porque hay mucho por ver y hacer.

La cordillera de las Rocosas abarca desde la Columbia Británica, Alberta y  la cuenca del río Liard en Canadá, donde su territorio está dividido en varios santuarios naturales y culturales. En estas reservas naturales abundan los bosques, glaciares, aguas termales, cumbres, lagos y grandes ríos. La fauna es abundante y vive en libertad en sus ambientes naturales: águilas, ciervos, lobos, linces, osos, leones de montaña, y muchos más;  por lo que es de esperar un encuentro con alguna de estas especies. Es recomendable y está bien reglamentado no hacer turismo individual.

Es un territorio ideal para los amantes del senderismo, deportes aéreos, escaladores, ciclismo y aquí se sitúan numerosas rutas para la práctica de esquí. En sus ríos y lagos navegar en diferentes embarcaciones;  la pesca,  rafting y otros deportes acuáticos.

Un gran sector de la cordillera también se sitúa en Estados Unidos  donde está el pico más alto de las Rocky Mountains: el monte Elbert a 4.401 m de altura.  La cadena de montañas también comprende una parte de Alaska, en el noroeste.

Esta es apenas una rápida mirada a la cantidad de experiencias que ofrece la cordillera de las Rocosas o Rocallosas, como también se les llama. En cada estación un diferente panorama, y todo el tiempo la emoción y la aventura están disponibles.

 

 

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