El icono de la marca vuelve con mas fuerza que nunca

Colombe Pringle 

Cada día, ella pensaba en El Indicado. Noche tras noche, ella soñaba con El Indicado.   Durante muchos meses, ella esperó y mantuvo la esperanza.   París, Nueva York, Roma. Miami, Moscú, Shanghái.   Donde quiera que estaba, en todas las temporadas, ella buscaba a El Indicado.   Incluso navegó por la Web en busca de su ideal.   ¡Lamentable!   Demasiado pequeño. Demasiado robusto. Demasiado alto.   Ordinario. Fornido. Ostentoso.   ¿Ése? No está mal. Pero luego, no. Demasiado ataviado para ser de buen gusto.   ¡Y se las da de conocer gente importante! De ninguna manera caminaría de la mano con ése.   Ah, ese bronceado (¿posible?) ¡So, qué llavero de oro tan vulgar! No, tras considerarlo, ninguno le gustaba. 

No le interesaba saber más de ellos.  Su primera impresión fue el final de la historia.   “Esperas demasiado”, se decía a sí misma. “El Indicado que te seducirá no existe”.   Y no obstante, ella seguía creyendo.  Se dio cada oportunidad de encontrar a El Indicado y formar un vínculo verdadero.   Un vínculo que se haría más hermoso con el tiempo.   Duraría más de una temporada.  Soportaría la turbulencia y las complicaciones de la vida.

Desde luego, no era su estilo enamorarse a primera vista, como algunas de sus amigas. No era lo suyo la cadena de caprichos destinados a terminar como esqueletos en sus armarios o reliquias en los cajones de su memoria. No era el tipo de mujer que tendría una ventura alocada tras otra, que era leal sólo por una temporada. No, no era un trofeo lo que ella buscaba, sino un verdadero compañero.   Atractivo, desde luego. Pero también alto (no le gustaban los modelos compactos).   Flexible y de fácil convivencia (pero no débil). Refinado (hasta el último detalle).   Simple (pero con carácter).   Fuerte (pero no rígido).   Elegante (más no ostentoso).   Y sensual (oh sí, con piel como de terciopelo)...   Seguro pedía demasiado.   Pero no se daría por vencida. Seguía soñando. Seguía implorando por El Indicado.   Algún día se conocerían. Sabía que su ideal existía, listo para tomarlo de la mano. Ella podía imaginar cómo sería, caminando juntos por la calle. Emocionada de haber encontrado a El Indicado a quien dulcemente ofrecería su hombro. Con la seguridad que le daría su reflejo en un aparador.

Ese día, caminando por la Avenida Montaigne, ella sigue pensando en El Indicado. Su próxima reunión se ha cancelado. De casualidad, se encuentra cerca de la dirección que inspiró tantos ensueños hermosos cuando navegaba por la Web. Ella se prometió entonces que algún día la visitaría.   Ella duda, se acerca.   Sí, éste es el lugar.  Su corazón late apresuradamente.   Mientras mira el aparador, la puerta se abre. Un hombre sonríe y la invita a entrar.   Demasiado tarde para arrepentirse. Ella entra en el salón.   Dos sillones del lado izquierdo, una mesa baja del lado derecho, tonalidades degradadas de beige matizadas con gris. Una serie de salones conectados revestidos con repisas de vidrio y un salón espacioso en la parte trasera con iluminación controlada.   Ella avanza. Busca a El Indicado.   No, no está aquí.   Ella se aproxima al mostrador. Pide ver a El Indicado. Ha olvidado el nombre, debe recurrir a la descripción.   Ellos entienden al instante de cuál habla. Y no hay duda. No hay otro que se le parezca siquiera.   Tan especial. Único y raro, le dicen a ella. Rara vez se consigue uno como éste. Pero averiguarán.   Ella espera por El Indicado. Siente crecer su espera.   Hay otros candidatos aquí (también atractivos) que intentan seducirla.   Mira a su alrededor pero no permite que nada la distraiga. Debe verlo acercarse desde lejos. Debe estar lista para decir no si no es El Indicado. 

 Las primeras impresiones son importantes. Ella sabe esto muy bien.   Ah, aquí viene, piensa ella.   Sí, parece que es El Indicado.   A la distancia, ella se siente ya atraída.   ¡Qué estilo! ¡Qué encanto!   Perfectamente proporcionado. Bronceado. Atractivo. Ecuánime. Con un aire de seguridad.   Está a la vista. Está a su alcance.   El primer contacto, una caricia efímera. Ella se derrite al sentir su piel suave y sensual.   Y esa fragancia, casi embriagadora.   Los dejan solos.   Al instante sabe que son el uno para el otro.   Qué atractivo. Qué encantador. Qué sofisticado.   Todo lo que ella ha soñado.   No demasiado asertivo. Más bien lo opuesto. Sensible a sus dudas.   Lo sondea con delicadeza, buscando alguna debilidad. Un defecto evidente desde el principio, que inevitablemente produce desencanto. Incluso distanciamiento.   Ella conoce el resultado, ha estado antes ahí. No tiene intención de sucumbir a una pasión ciega, la cual produce muchas desilusiones.   Extiende su brazo de forma tentativa.   Deseando que El Indicado venga a ella, respondiendo a su deseo, embonando en ella a la perfección.   Listo para ser su compañero, siempre a su lado.   Se encuentran en un mundo que es de ellos dos.   Ella pierde la noción del tiempo. Nada puede perturbar su idilio.   Él tiene tanto que darle. Tienen tanto que compartir.   Ella ve al espejo y ve su reflejo por primera vez, de lado a lado. Lucen perfectos juntos. Han pasado años desde que algo se sintió tan bien. 

Aún con dudas, ella no se atreve a preguntar sobre su historia pasada o su familia. Pero muere por saber más. / Ella busca algún defecto entre tanta perfección. Observa con cuidado, pero no hay uno solo. / Las apariencias no engañan. Es una belleza que no es sólo superficial. / Su curiosidad crece. / Sólo tiene tres minutos para averiguar más. / Descendiente de una prominente familia veneciana, cosmopolita y elegante. Nacido en 2001. El fruto de una alianza entre un linaje de artesanos expertos italianos con una venerable tradición y un diseñador alemán con un agudo sentido de la perfección, absorto en cultivar una estética pura. / Un pedigrí estelar. La encarnación de una pasión por el trabajo bien hecho y trabajo artesanal excepcional heredado de generaciones anteriores, el objeto preferido en círculos prominentes de la política a las artes, de Jackie Kennedy a Andy Warhol. / Ella se enamora. / Sujeta firmemente a El Indicado y abandonan el salón juntos. / Tan pronto como llegan al lugar de ella, lejos de miradas entrometidas, se comienzan a conocer de manera más íntima. / Ahora su armonía está completa. / Deciden vivir juntos y compartir su vida diaria. Ella revisa sus pertenencias y se deshace de todo lo que se ha vuelto superfluo. / Pronto vuelven a salir. Ella está tan feliz de pasear por las calles de la ciudad, tan orgullosa de que la vean con El Indicado. / Finalmente, la pareja perfecta. / Juntos, para siempre.

 

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Cualquier semejanza con personas reales no es coincidencia. Este momento mágico realmente ocurrió en París en 2001. Desde entonces El Indicado y yo hemos forjado una alianza. Estar separados por el espacio de una noche sólo nos hace más felices de volver a reunirnos. Siempre conmigo (a mis pies o en mi brazo o apoyado contra mi hombro, sobre una silla o sobre la cama o debajo de la mesa, en un avión o en la oficina o en fines de semana románticos (el único compañero de mi vida que nunca me ha defraudado). ¡No puedo creer que ya han pasado 10 años! ¿Y saben qué? Mi Cabat se vuelve más atractivo y encantador cada año. Otros pueden atraer mi mirada de cuando en cuando, pero siempre vuelvo a El Indicado. MI aliado y mi mejor amigo.

El Cabat salió al mercado en 2001, la primera creación de Tomas Maier como director creativo de Bottega Veneta. Le toma dos días a un artesano altamente calificado cortar, tejer y coser la piel que se utiliza para crear el bolso.

Texto:  Bottega Veneta ± Foto: Bottega Veneta

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