“Haz lo que sea verdad para ti, serás criticado y a veces odiado, pero si mantienes un alto grado de integridad y propósito sin buscar aprobación, después serás admirado, y esa admiración vendrá en forma de libros, entrevistas, exposiciones, venta de obra, etcétera.
Eso sí, nada ocurrirá por sí solo”.

Amura Yachts & Lifestyle tuvo la oportunidad de conversar con Eduardo Moctezuma, un joven pintor mexicano cuyas técnicas nos ofrecen cuadros llenos de vida, realismo, movimiento, música e imaginación.

Este artista, que inició a pintar desde muy temprana edad debido a sus aptitudes para las artes, nos platica de su obra e inspiración, así como de él mismo; ejemplo de ello es la referencia que hace sobre sus composiciones surrealistas/hiperrealistas, las cuales surgen de su gusto por la ciencia ficción y la fantasía.

 

 

“Aunque he pintado cosas meramente hiperrealistas y me gusta hacerlo, como un paisaje irlandés de tres m de largo que hice después de mi visita a Irlanda, me gusta imaginar escenas y elementos que no existen en la realidad, como lo hicieron Dalí, Chagall o Picasso. Creo que los sueños y la imaginación es de lo que un hombre está hecho, es lo que hace que la humanidad progrese y que el día de hoy existan las cosas que conocemos, aunque esas ideas hayan sido criticadas en un principio, los artistas juegan un papel muy importante en esto”.

El nivel técnico que presenta, aporta un realismo impactante en sus trabajos como  retratista, llevándolo a inmortalizar a importantes empresarios y personalidades, entre ellos el actor John Travolta. Asimismo, los diversos estilos y técnicas en los que ha incursionado, lo han llevado a colaborar con escritores y grupos musicales, muestra de ello es la portada del bestseller El Séptimo Protector, de Zozer Santana, publicado por Rodrigo Porrúa Ediciones, así como portadas para discos. Pero dejemos que sus propias palabras nos permitan conocer un poco más de él.

 

 

 

 

 

¿Cómo fue tu acercamiento al mundo del arte?

Es algo que ya traía, nací con eso o tal vez lo heredé de mi abuela, quien también era pintora. Crecí rodeado de arte; recuerdo llegar a casa de mi abuela y encontrar una pintura secándose en el caballete, hasta la fecha el olor del óleo lo asocio con esa casa, en donde había un piano que me gustaba tocar. Por otra parte, mi papá toca la guitarra, escribió una novela y le gusta esculpir. Mi madrina también toca la guitarra, el acordeón y dibuja; con mis primos dibujaba o tocaba música. Esos fueron mis primeros acercamientos al arte. Hoy convivo con diversos artistas, como el maestro Jorge Marín o Edy Lan, uno de los mejores compositores en la actualidad, quienes son de gran inspiración para mí. Me siento afortunado por haber crecido en ese mundo.

 

 

 

¿Cómo empezaste a pintar?

Como la mayoría de los niños, dibujaba a mis personajes favoritos de televisión, así como juguetes, y hacía composiciones con ellos. Inició como un hobby, pasé por varias etapas, siendo la primera la caricatura, luego, los cómics jugaron un papel importante como dibujante, pues fue cuando inicié profesionalmente como ilustrador. En 1999, a los 15 años, trabajaba para varias revistas, entre ellas Rolling Stone. Luego hice storyboards para cortometrajes, video clips musicales y diseño de personajes. Siempre me consideré un dibujante, no un pintor, pues aunque había experimentado con diversas técnicas, aún no lo había hecho como tal en la pintura. Posteriormente, tras mi paso por la Academia de San Carlos, me inicié en el óleo para convertirme en pintor. Así, bajo la dirección de la maestra Rocío Romero, estuve listo para aplicar esta técnica a mi arte, lo que vino después fue mucha práctica y experimentación.

 

¿Por qué escogiste pintura y no otra expresión artística?

Debido a que vi que podía hacer cosas más grandes, expresarme de una forma diferente. Hoy en día pinto al óleo más que otra cosa, aunque no dejo los lápices y la tinta.

La música es otra de mis pasiones, toco la guitarra desde hace más de 10 años, canto y me gusta mucho el piano.

También me gusta escribir y aunque siguen incompletos, tengo algunos cuentos que empecé hace años; el cine me encanta, ello me llevó a tener un acercamiento en mi etapa de guionista gráfico.

Si no fuera pintor profesional, sería músico. La música tiene un papel importante en mi obra, por ejemplo, mi serie Músicos clásicos, basada en los más grandes compositores de la historia, la pinté mientras escuchaba las composiciones de maestros como Beethoven, Ravel o Paganini; quería “traducir” la esencia de cada uno de ellos a la pintura. De igual manera existen creaciones pictóricas basadas en obras literarias, desde la biblia hasta novelas. Cuando las artes se complementan entre sí, se pueden lograr cosas increíbles.

 

¿Recuerdas la primera vez que sentiste la necesidad de plasmar?

No la recuerdo, pero siempre tuve la inquietud por pintar, era algo natural en mí. Mis papás guardaron todo lo que dibujaba desde pequeño y tengo cajas llenas de eso, por lo que no fue algo fortuito. Algún día haré una exposición con ese material.

 

Hoy, tu hacer, tu crear, ¿en dónde encuentra a su musa?

La inspiración me ha llegado de diferentes formas; si hablamos meramente de creación viene de viajes, música, películas, libros, mujeres o de mis propios sentimientos e ideas. Cuando se trata de la técnica y el progreso en mi trabajo, como autodidacta, puedo decir que aprendí observando y tratando de emular a los artistas que admiro. Así logré proporciones, efectos, formas, etc., suelo ver el trabajo de los grandes artistas como una fuente de inspiración, más que como algo inalcanzable; me incita a mejorar mis composiciones al cuestionarme: ¿Puedo alcanzar ese nivel de realismo? También creo que la inspiración la encuentras trabajando y cuando tienes claro tu objetivo, lo que quieres lograr, comunicar o causar en el espectador. Sucede que me llegan ideas nuevas, sobre todo si tengo un objetivo grande y no necesito buscar inspiración en otros lugares.

 

 

¿Tu obra se caracterizada por lo sobrio o tiene un sentido de ensoñación, simbólico?

Yo diría que de ensoñación y simbólico, siempre me ha gustado el surrealismo, la ciencia ficción y la fantasía. No me caracterizo por tener obras sobrias, siempre van acompañadas de mucho detalle, ya sean hiperrealistas o no. Mi próxima serie estará cargada de eso.

 

¿Dos pintores consagrados, de cualquier época, que admires?

Uno es Rembrandt, considerado uno de los mayores maestros barrocos; su claroscuro siempre me ha fascinado y, para mí, nadie lo ha logrado mejor que él. El otro es el austriaco Gottfried Helnwein, desde que vi su obra en el museo de San Carlos me atrapó. Poco después, en una retrospectiva en el museo de Albertina, en Viena, lo conocí personalmente; en ese mismo viaje, de visita en Irlanda, pasé unos días en el castillo donde este artista contemporáneo vive con su familia, estuve en su estudio y vi su trabajo de cerca. Gottfried ha sido de gran inspiración, tanto técnica como artísticamente, pues su obra cuenta con una perfección técnica que no he visto en otro artista hiperrealista, además de un elevado nivel de comunicación.

 

 

 

¿Qué obras te han creado más impacto al trabajarlas?

Las de mi serie de Músicos clásicos, fueron de mis primeros trabajos con espátula. Se trata de una técnica muy difícil, por lo que no sabía qué esperar y sólo me dije: voy a trabajar (con la espátula) mientras escucho la Novena de Beethoven, a ver qué pasa; el resultado me encantó y así surgió la serie. Me sorprendió mi capacidad de transmitir de una forma muy diferente a la que estaba acostumbrado (con los lápices). Mi primer óleo hiperrealista Soñar cuesta 25¢, fue otro gran impacto y logro, es una pintura surrealista donde los elementos hiperrealistas crean la escena.

 

¿Cómo se ha desarrollado tu trabajo?

La observación del entorno, la gente y el trabajo de “los grandes”, ha sido mi mejor escuela. Lo que hago es una suma de toda mi labor pasada, desde las caricaturas que me llevaron al cómic, el cual me hizo esforzarme hasta alcanzar un mayor nivel de detalle en la ilustración; luego, al pintar rostros apliqué lo mismo y alcancé los retratos hiperrealistas, sin siquiera conocer el término. La serie Músicos clásicos surge de haber escuchado música clásica en casa desde mi infancia y el desenvolvimiento con la espátula se lo atribuyo a mi abuela, pues es una técnica recurrente en sus pinturas.

 

 

 

 

Para ti, ¿el arte tiene un fin en sí?

Veo el arte como el nivel más alto de comunicación y creo que toda comunicación debe darse con la intención de crear un efecto, particularmente un impacto emocional. Si una pintura te hizo reflexionar o un libro te cambió la vida, eso lo considero arte y el fin es el que el artista se proponga. Cuando una idea brillante es acompañada por el suficiente nivel técnico, habilidad y pasión, nos encontramos frente a un buen artista.

 

¿Cómo ves el panorama de la pintura en México?

Como en todo, hay que ser perseverante, firme en tus metas, trabajar duro y con pasión; hay que ver las cosas desde tu propio punto de vista y no desde la perspectiva del amigo o del crítico de arte que intentará invalidarte, el cual, muchas veces es un artista frustrado. En México hay artistas muy buenos y no sólo en la pintura, así como también existe mucha gente que aprecia el arte y está dispuesta a pagar por él.

 

¿Cómo convive la pintura con los nuevos medios?

Las herramientas actuales son las mejores que se han tenido para mostrar el arte a todo el mundo. Internet es la galería más grande del planeta, es la sala de conciertos y de cine más visitada y eso es de gran utilidad para los artistas. Aunque en lo que respecta a la pintura, nunca será lo mismo ver una obra en vivo, existe la textura y hay creaciones con una energía cuya totalidad sólo se capta al estar de frente a ella; lo cierto es que internet juega el papel que tuvieron los libros de arte en su tiempo: dar a conocer al mundo la obra de un artista y hablar sobre la experiencia que sería al tenerla enfrente y eso es muy valioso. Mientras más alcance se tenga será mejor; además, hoy es más fácil contactar a los artistas por las redes sociales.

 

 

 

¿Qué sigue para ti?

Viene una nueva serie y con ella varias exposiciones, donde a mucho de lo que hice en el pasado le darán forma. Se trata de ideas nuevas con un propósito claro y un estado de conciencia diferente, por lo que espero tenga un gran significado para quienes las ven –como lo tiene para mí–, buscaré impactar e inspirar con ellas. Vienen cosas muy buenas y trabajo duro, tengo mucho trabajo por delante.

Sobre el trabajo de Moctezuma, Jorge Marín, uno de los mayores exponentes del arte contemporáneo figurativo en México, comentó: “La obra pictórica de Eduardo no requiere de marcos teóricos o análisis formales para ser, incluso más allá de su creador, atraviesa tiempos y sociedades, siempre sólida con respecto a su esencia, por demás universal y concreta, donde un árbol es un árbol en todo su esplendor o una mirada es una síntesis humana de todos los tiempos. Vale la pena seguir de cerca el desarrollo de este joven artista que, retomando las técnicas clásicas, vuelve a situarnos como observadores del sorprendente fenómeno humano de releer nuestro entorno con una mirada fresca y sentada en el aquí y ahora, como fiel testigo de nuestro momento presente”.

Actualmente Eduardo Moctezuma presenta un trabajo lleno de vida, sueños y una realidad que impacta por sus trazos, los cuales advierten un control y dominio absoluto de la técnica, tal como se aprecia en su colección Músicos clásicos, seleccionada por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), para ser enviada al estado de Sinaloa, como muestra permanente del Centro de Innovación y Educación (CIE) de la ciudad los Mochis.

Como él mismo comenta, sus próximos trabajos se verán muy influenciados por el hiperrealismo y la diversidad de estilos y técnicas que maneja. Es interesante cómo el realismo adquiere un status más pleno a través de la visión de este artista, que con un gran nivel de detalle, dota de significados más elevados a escenas que trascienden el lienzo y la  época.

 

 

 

Mozart dijo “Escuchen a este joven ; no lo pierdan de vista, que dará de que hablar y causará  asombro en el mundo”.

Por Wolfgang Amadeus Mozart, acerca del joven de 16 años

Ludwig van Beethoven, durante el invierno de 1786, en Viena.

 

Texto: AMURA ± Foto: Eduardo Moctezuma

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