A bordo

  • Los ciudadanos provenientes de la Unión Europea necesitan pasaporte u otro documento de identidad en vigor para entrar a República Checa. Los visitantes de otros países necesitan presentar el pasaporte con una validez mínima de seis meses, a partir de la fecha de llegada al país y, en algunos casos, se requiere la visa.
  • En República Checa es común la práctica del golf, pues logra la combinación del deporte con las bellezas naturales de todo el territorio. Existe una basta oferta de campos centrados en el gran nivel de juego y la alta calidad de sus instalaciones. Actualmente hay 112 clubs y 70 campos de golf, de los que dos son de 36 hoyos, dos de 27 hoyos, 20 de 18 hoyos y 45 de nueve hoyos. En Praga se alojan los de mejor calidad y estándar de servicio.
  • Existen diversas maneras de recorrer el país. Es posible transportarse vía tren en Chequia, por donde circulan diversas líneas internacionales. Se puede tomar el autobús, ya que muchas ciudades están conectadas por servicios internacionales. Del mismo modo, es posible alquilar un automóvil incluso por Internet y recogerlo directamente en el aeropuerto o simplemente viajar en taxi o tomando el transporte municipal, que en cada ciudad tiene bien señaladas las paradas.
  • República Checa ofrece sitios como presas, embalses artificiales y lagos con excelentes condiciones para practicar varios deportes acuáticos. Existen clubes locales en donde es posible alquilar equipo para navegar en yate o vela. Gracias a la gran tradición que el destino ha tenido en estos deportes, la compañía de ferrocarriles checos “Ceské dari” asegura en la temporada de verano el transporte de barcos en vagones especiales a muchos lugares del país y zonas de embalses de presa de Lipno y del río Luznice.

 

 

Tesoros

  • Localizada en el corazón de Europa, Praga es la ciudad principal de República Checa e indiscutiblemente la joya del destino pues su cultura y las artes brillan con especial intensidad en ese lugar. Llena de monumentos históricos, inscritos en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, sin duda es una de las ciudades más bellas del mundo.
  • Dentro de las grandes bellezas arquitectónicas del país podemos destacar el Castillo de Praga, construido en el siglo IX, considerado la mayor fortaleza medieval del mundo. Dentro de las joyas que aloja encontramos la Catedral de San Vito, el Callejón del Oro y la Alquimia y la capilla de la Santa Cruz. Ha sido recinto de distintos gobiernos, convirtiéndose en 1918 en la residencia oficial del presidente de la República Checa.
  • La cocina checa sorprende con su agradable toque tradicional, pues a pesar de quedar de cierta manera influida por la gastronomía de sus vecinos sigue inspirada en sus recetas antiguas que la sumergen en lo típico y exclusivo. Basadas en materias que se cultivan dentro del país, nacen exquisitos e inigualables platillos de la región tales como las bolas de masa de harina, salsas y sopas; el solomillo con salsa de crema de leche, entre otros. Cuenta con las mejores condiciones para la vitivinicultura, lo que ha hecho a sus vinos blancos acreedores de grandes reconocimientos.
  • Es un mundo de riquezas naturales pues hoy en día sus valles y montañas siguen siendo cultivadas y, a pesar de que la mayoría se han poblado, aún se pueden encontrar lugares bellos e inigualables que prácticamente están intactos pues sus escenarios formidables y salvajes no han sido tocados por la mano del hombre. Existen especies que a la fecha siguen habitándolos, como el lobo, gato silvestre, lince, urogallo (actualmente son conocidos en muchos lugares solamente a través de libros y zoológicos). 

 

 

Texto: AMURA ± Foto: Czech Tourism

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