En el universo del automóvil de lujo existen pocos escenarios tan espectaculares como una pista de hielo construida en medio de las montañas de Montana.
Allí, en Big Sky, la casa británica de Crewe protagonizó uno de los debuts dinámicos más llamativos del año: el primer FAT Ice Race celebrado en Estados Unidos, evento que marcó también el fortalecimiento de su nueva alianza con FAT International.
La gran estrella fue el ya agotado Bentley Supersports, un modelo que ya había captado la atención global tras protagonizar el video Supersports: Full Send, donde el legendario piloto y stunt driver Travis Pastrana lo llevó al límite alcanzando velocidades cercanas a los 160 km/h dentro del propio campus de Bentley en Crewe, Inglaterra.
En Montana, el volante quedó en manos de la joven piloto profesional Lia Block –hija del piloto Ken Block (1967-2023)–, quien volvió a colaborar con la marca tras demostrar su talento al conducir un Bentley Flying Spur en el filme Spur of the Moment de 2024. Block se lanzó sobre la pista helada durante ambos días del evento, con una preparación mínima del vehículo: únicamente neumáticos equipados con studs de 2.5 mm para garantizar tracción sobre el hielo. El resultado fue una demostración de control y potencia que confirmó el carácter extremo del Supersports.
La exhibición sobre el circuito congelado también incluyó una pieza histórica reinterpretada: el Bentley Speed Six Continuation Series en su edición especial “Factory Works”, creado por Bentley Mulliner, la división de carrocería y personalización de la firma británica.
Vestido en un elegante Bedford Grey con interior en piel Oxblood, este automóvil representa el segundo proyecto de continuación de modelos prebélicos de Bentley. Incluso sus floorboards incluyen las firmas grabadas con láser del equipo que lo construyó, un detalle que convierte cada ejemplar en una pieza casi artesanal. El responsable de llevarlo al hielo fue Mike Sayer, guardián de la colección histórica de la marca.
Otro protagonista del encuentro fue el debut estadounidense del Bentley Bentayga X Concept, una visión radical de cómo podría lucir un Bentayga concebido específicamente para aventuras off-road. Basado en un Bentley Bentayga Speed, el concept equipa un V8 twin-turbo de 4.0 litros con 650 PS, tracción integral permanente y transmisión automática de ocho velocidades.
Las modificaciones van mucho más allá del motor. La suspensión neumática se combina con el sistema Bentley Dynamic Ride de 48 voltios para controlar el balanceo, mientras que el ancho de vía se incrementó 120 mm y la altura se elevó 55 mm.
A los rines forjados de 22 pulgadas –desarrollados junto al especialista Brixton Forged Wheels– les fueron montado neumáticos todoterreno de gran perfil. El resultado es una distancia al suelo cercana a los 310 mm y una capacidad de vadeo superior a 550 mm.
El diseño exterior privilegia la funcionalidad: portaequipaje de techo con cuatro faros auxiliares, espacio adicional de carga –demostrado con un pequeño kart eléctrico Bambino– y un sistema de escape deportivo de titanio firmado por Akrapovič.
Antes de la carrera, el Bentayga X Concept y el Speed Six recorrieron las calles de Big Sky en un encuentro “Cars & Coffee” que reunió a entusiastas de la cultura automotriz, confirmando que el evento es tanto una celebración del rendimiento como de la comunidad.