La alta relojería encuentra su razón de ser en la capacidad de reinventar sus propias tradiciones.

En ese terreno, Audemars Piguet da un paso decisivo con el nuevo Calibre 7139, un movimiento automático esqueletado con calendario perpetuo que reinterpreta una de las complicaciones más emblemáticas de la relojería mecánica desde una perspectiva contemporánea.

Este desarrollo no sólo rinde homenaje al arte ancestral del esqueletado –que revela la arquitectura interna del movimiento–, sino que lo proyecta hacia el futuro mediante soluciones técnicas que privilegian la ergonomía y la experiencia del usuario. El resultado es un mecanismo que no sólo se admira, sino que se entiende y se disfruta en su interacción cotidiana.

El Calibre 7139 debuta en dos referencias de 41 mm: un refinado Code 11.59 by Audemars Piguet [foto inicial] en versión bicolor, que marca el primer calendario perpetuo esqueletado de la colección, y un Royal Oak elaborado en titanio con cristal metálico amorfo (BMG), una aleación de alta resistencia y estética vanguardista. En ambos casos, la esfera de zafiro actúa como una ventana total al movimiento, permitiendo apreciar la minuciosidad de cada componente.

Más allá de su impacto visual, la innovación central reside en la integración de la corona “todo en uno”, un sistema de corrección intuitivo introducido previamente por la manufactura y que aquí se adapta por primera vez a un movimiento esqueletado.

A través de sus distintas posiciones, el usuario puede ajustar todas las funciones del calendario –fecha, día, mes y fase lunar– sin necesidad de herramientas adicionales, reduciendo riesgos y simplificando una complicación tradicionalmente delicada.

 

Desde el punto de vista técnico, el Calibre 7139 recoge la herencia del histórico Calibre 5135, al tiempo que se nutre de avances recientes como la arquitectura en una sola capa desarrollada para el ultraplano RD#2. Este enfoque permite un perfil de apenas 4,1 mm, una proeza considerando la complejidad del calendario perpetuo, capaz de reconocer automáticamente la duración irregular de los meses y los años bisiestos hasta el año 2100, siempre que el reloj permanezca en funcionamiento continuo.

El movimiento, basado en el calibre automático 7120, opera a una frecuencia de 4 Hz (28,800 alternancias por hora) y ofrece una reserva de marcha mínima de 55 horas, equilibrando precisión, robustez y eficiencia energética.

En palabras de Lucas Raggi, jefe industrial de la manufactura, este calibre sintetiza la filosofía de la casa: tradición e innovación avanzando de la mano. Y es precisamente en esa dualidad donde el Calibre 7139 encuentra su mayor virtud: en demostrar que incluso las complicaciones más clásicas pueden reinventarse sin perder su esencia, manteniendo al usuario –y su tiempo– en perfecta sintonía con los ritmos del universo.