La manufactura suiza Franck Muller vuelve a demostrar por qué su nombre permanece ligado a la creatividad sin límites dentro de la alta relojería.

En una época donde muchas marcas apuestan por reinterpretar su pasado, la firma fundada en Ginebra continúa mirando hacia adelante con piezas que mezclan arte, arquitectura y complicaciones mecánicas capaces de desafiar la forma tradicional de leer el tiempo.

Entre las novedades más llamativas destaca el Vanguard Crazy Hours Jisbar Lady, disponible en cajas de 32 y 35 milímetros. La pieza representa la segunda colaboración entre Franck Muller y el artista contemporáneo Jisbar, quien transforma la carátula en un lienzo vibrante donde cada numeral posee identidad propia. La esencia irreverente del famoso sistema Crazy Hours –que altera el orden convencional de las horas– permanece intacta, pero ahora adquiere una dimensión artística que convierte al reloj en una declaración visual tan atrevida como sofisticada.

La firma también sorprende con el Cintrée Curvex Hello Kitty [foto inicial], una inesperada alianza con el universo del célebre personaje japonés Hello Kitty. Lejos de ser un simple guiño pop, el reloj presenta cuatro interpretaciones distintas del ícono, integradas con elegancia en una de las cajas más emblemáticas de Franck Muller. El resultado es una pieza femenina, divertida y refinada al mismo tiempo.

Para los amantes de la mecánica pura, el Round Triple Mystery Skeleton ofrece una lectura poética del tiempo mediante tres discos flotantes para horas, minutos y segundos. Su estructura esqueletada revela la complejidad del movimiento y convierte cada componente en parte del espectáculo visual.

La colección continúa con el Master Jumper Skeleton, que utiliza cinco discos saltantes para indicar horas, minutos y fecha de manera instantánea, mientras que el Imperium Bloc introduce una arquitectura angular y poderosa que redefine la identidad estética de la marca.

El despliegue técnico alcanza uno de sus puntos más altos con el Vanguard Aero Revolution 3 Skeleton, una obra limitada a únicamente ocho ejemplares que deja al descubierto un espectacular tourbillon triaxial. Finalmente, el Vanguard Vector Skeleton explora la noción del movimiento como lenguaje estético, creando una pieza de presencia arquitectónica y espíritu futurista.