La historia de la alta relojería está llena de viajes que cambiaron el rumbo de las manufacturas más importantes del mundo.

En el caso de Zenith, uno de esos momentos decisivos ocurrió hace más de siglo y medio, cuando su fundador, Georges Favre-Jacot, cruzó el Atlántico y descubrió en Estados Unidos una nueva forma de entender la producción industrial. Hoy, al conmemorarse el 250 aniversario de la Independencia estadounidense, la firma suiza rinde homenaje a ese vínculo histórico con el lanzamiento del Chronomaster Revival Liberty II, una edición especial cargada de simbolismo y herencia mecánica.

Más que una pieza conmemorativa, este nuevo cronógrafo representa un capítulo fundamental en la historia de la manufactura. A mediados del siglo XIX, la relojería suiza operaba bajo el sistema de établissage, donde los componentes se producían de manera independiente antes de ensamblarse. 

Durante su visita a Estados Unidos, Favre-Jacot quedó impresionado por la eficiencia de los modelos industriales emergentes y decidió aplicar esa visión en Suiza. El resultado fue la creación de la primera manufactura relojera completamente integrada, un concepto revolucionario que sentó las bases de la producción moderna y consolidó la reputación de Zenith como sinónimo de precisión.

El Chronomaster Revival Liberty II recupera una de las referencias más emblemáticas de la casa: el legendario A384 de 1969. Su característica caja tonneau de 37 mm se reproduce fielmente en acero inoxidable, mientras que una versión aún más exclusiva en carbono forjado aporta una interpretación contemporánea de este diseño histórico.

La esfera lacada en blanco destaca por sus contadores azules y por una aguja central del cronógrafo inspirada en la bandera de Estados Unidos. Sus trece franjas alternadas en rojo y blanco evocan a las colonias originales que dieron origen a la nación. Los detalles continúan en la escala taquimétrica azul y en los números “250” y “4” resaltados en rojo sobre el fechador, discretas referencias tanto al aniversario celebrado como a la fecha de la independencia estadounidense.

En su interior late el célebre calibre El Primero 400, heredero directo del movimiento presentado en 1969 y reconocido como el primer cronógrafo automático integrado de alta frecuencia del mundo. Funcionando a 36,000 alternancias por hora (5 Hz), permite medir intervalos de tiempo con una precisión de una décima de segundo y ofrece aproximadamente 50 horas de reserva de marcha.

Visible a través del fondo de caja transparente, el movimiento recuerda por qué El Primero continúa siendo uno de los grandes iconos de la relojería contemporánea.

La colección se presenta en dos versiones exclusivas para el mercado estadounidense. La edición en acero inoxidable está limitada a 250 ejemplares, una cifra que coincide con el aniversario conmemorado, mientras que la variante en carbono forjado se produce en tan solo 25 piezas. Ambas encarnan el espíritu pionero que ha caracterizado a Zenith desde sus orígenes.