En la alta relojería existen complicaciones que impresionan por su complejidad y otras que fascinan porque desafían las leyes de la física.

La resonancia pertenece a este último grupo. Es un fenómeno extraordinariamente difícil de dominar y que muy pocas manufacturas han logrado convertir en una aplicación práctica.

Armin Strom vuelve a demostrar su maestría con el Dual Time GMT Resonance Aventurine, una pieza que combina innovación mecánica con una estética inspirada en el firmamento.

La nueva interpretación de este reloj incorpora una carátula elaborada en aventurina, un material cuya superficie, salpicada de diminutas partículas brillantes, recrea la profundidad de un cielo nocturno. El resultado es una composición visual que parece estar en constante movimiento y que establece un elegante contraste con la arquitectura abierta del movimiento, uno de los sellos distintivos de la casa independiente de Biel/Bienne.

Más allá de su belleza, el verdadero protagonista es el calibre de manufactura ARF22, desarrollado y producido íntegramente por Armin Strom. Este movimiento de cuerda manual incorpora un embrague de resonancia patentado que sincroniza dos órganos reguladores completamente independientes, permitiendo que ambos volantes oscilen en perfecta armonía.

Este fenómeno físico, estudiado desde el siglo XVII por Christiaan Huygens y posteriormente explorado por algunos de los grandes relojeros de la historia, mejora la estabilidad cronométrica del reloj al reducir las variaciones provocadas por factores externos.

La resonancia adquiere aquí una utilidad adicional gracias a la función Dual Time GMT. Cada uno de los dos trenes de engranajes muestra de manera independiente horas, minutos e indicador día/noche, permitiendo consultar simultáneamente dos husos horarios, una característica especialmente valiosa para quienes viajan con frecuencia entre continentes.

La construcción abierta del movimiento permite admirar el esmerado trabajo artesanal que caracteriza a la firma. La platina principal en tono oro rosa aporta calidez al conjunto, mientras que los puentes, los biseles pulidos a mano, los acabados espejo, el perlado y las Côtes de Genève revelan el nivel de detalle propio de la alta relojería contemporánea. Como ocurre con todas las creaciones de la manufactura, cada reloj es ensamblado en dos ocasiones para garantizar tanto la precisión mecánica como la perfección de sus acabados.

La caja de acero inoxidable de 39 milímetros, acompañada por una correa de aligátor gris mate, mantiene un perfil elegante y discreto que permite que la mecánica y la carátula sean las auténticas protagonistas. El movimiento ofrece una reserva de marcha de 42 horas, trabaja a una frecuencia de 25,200 alternancias por hora y está compuesto por 231 elementos cuidadosamente ensamblados.