653.908 km/h. Esa cifra, más propia de un avión que de un automóvil, acaba de entrar en la historia de la velocidad terrestre. En las salinas de Bonneville, Utah, el modelo británico JCB Hydromax se convirtió en el vehículo de combustión interna propulsado por hidrógeno más rápido jamás construido, al establecer una velocidad media de 653.908 km/h, pendiente todavía de ratificación oficial por parte de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).
Al volante estuvo Andy Green, comandante de ala de la Royal Air Force y una leyenda de la velocidad. El británico es, con 1,227.985 km/h, el hombre más rápido del mundo y la única persona que ha superado la barrera del sonido sobre tierra. En Bonneville volvió a escribir su nombre en los libros de récords al completar las dos pasadas exigidas por la FIA: 644.740 km/h en el primer recorrido y 663.266 km/h en el segundo. Todo, en menos de una hora.
El resultado pulverizó el anterior récord FIA para vehículos de combustión interna de hidrógeno: 298 km/h, establecido por el BMW H2R en 2004. También superó la marca de 487.631 km/h correspondiente a vehículos de pila de combustible de hidrógeno, convirtiendo al Hydromax en el automóvil impulsado por hidrógeno más veloz de la historia.
Pero existe un vínculo todavía más poderoso con el pasado. Hace exactamente dos décadas, en agosto de 2006 y sobre estas mismas salinas, Green condujo el JCB Dieselmax hasta 563.418 km/h, récord mundial FIA para un vehículo diésel que continúa vigente. Ahora, JCB ha ido todavía más lejos, utilizando una tecnología cuyo escape no produce CO₂.
El Hydromax, de 9.75 metros de longitud, emplea dos motores de combustión interna de hidrógeno desarrollados y fabricados por JCB en su planta de Foston, Derbyshire. La combinación entrega 1,600 CV y utiliza la misma tecnología que actualmente comienza a impulsar maquinaria y equipos JCB de producción.
Detrás de este misil terrestre existe una apuesta industrial de 135 millones de dólares por el hidrógeno. El objetivo trasciende el espectáculo: demostrar que los motores de combustión interna pueden desempeñar un papel en la transición hacia tecnologías de bajas emisiones, incluso en aplicaciones donde la electrificación no resulta sencilla.
El récord comenzó a tomar forma la semana anterior, cuando el Hydromax alcanzó 592.797 km/h durante la Bonneville Speed Week de la Southern California Timing Association (SCTA), estableciendo una nueva marca en la categoría Blown Gas Streamliner.