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La Región Lacandona tiene una superficie de 957,240 hectáreas, casi trece por ciento del territorio chiapaneco. Ubicada en la porción noreste del Estado de Chiapas, limita al sur y al este con Guatemala, al oeste con el valle del río Jataté y al norte con el paralelo 17.

Es una de las zonas más ricas del mundo en cuanto a biodiversidad. Y es tal su riqueza que, a pesar de que sólo abarca uno por ciento del territorio nacional, allí habita más de veinte por ciento de la diversidad biológica de toda la República mexicana.

Otra característica fundamental es la captación de agua, ya que muchos de sus ríos alimentan          la cuenca del Usumacinta, la corriente de agua     más importante para el país por el volumen que transporta.

 

 

En nuestro país, está considerada entre las extensiones más grandes de selva alta perennifolia, uno de los ecosistemas más complejos y diversos que se conocen, pero a la vez, de los más vulnerables y frágiles. Se calcula que en la Selva Lacandona podemos encontrar alrededor de cinco mil especies de plantas, de las que muchas aún son desconocidas para la ciencia. Y algo impresionante, este lugar se cuenta entre los últimos bastiones del jaguar, del águila arpía, del tapir y del quetzal, entre otros.

Caminar por estos parajes es un desafío, hay    que estar muy atentos, ya que habitan animales que pueden resultar peligrosos, como víboras, algunas de las cuales son letales, y por lo general casi invisibles por su coloración, se mimetizan con su medio. Es difícil encontrar mamíferos. Los monos deambulan en lo alto de las ramas, y a nuestro paso son alterados. Los monos aulladores emiten un sonido como un rugido, que se escucha hasta a unos dos o tres kilómetros de distancia. Estos monos no son fáciles de fotografiar.

 

 

 

 

Por sus hábitos nocturnos y por ser un animal solitario, es difícil hallar un jaguar. Iincluso, por la espesura de la selva, es difícil verlo desde lejos.

Por ello, tuvimos que tomar fotos de este animalito en el Zoológico Miguel Álvarez del Toro, de Tuxtla-Gutiérrez, donde hay ejemplares. Lo mismo ocurrió con el quetzal, con el agregado de que en ese zoológico se están ocupando de que esta ave magnífica se reproduzca. Este zoológico es un excelente lugar para conocer la biodiversidad de la región, ya que sólo cuenta con ejemplares que pueden ser vistos en el Estado de Chiapas.

 

 

Entrar en esta región es una aventura: sonidos, aromas, texturas, formas... el canto del agua a nuestro alrededor, como si buscara darnos tranquilidad e invitarnos a reflexionar. Se requiere de equipo especial y ser guiados por gente con experiencia y conocimiento.

Es esencial para la vida que todos colaboremos en el cuidado y conservación de este tesoro de nuestro mundo. Representa un pulmón para el planeta, es fuente de agua y electricidad para México, y quizá la cura para muchos de nuestros males si ponemos interés en las plantas y animales que ahí habitan. Sin duda, lo más importante es que es fuente de vida para todos. La UNESCO la ha reconocido como zona imprescindible para la salud ambiental del planeta.    

 

 

Texto: Eduardo Lugo ± Foto: Eduardo Lugo.

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