Una de las actividades más relajantes y que nos pone en contacto directo con la naturaleza es la observación de aves, quizá por su belleza o quizá sólo por su capacidad para remontar los aires y volar despertando en nosotros un sentimiento de libertad. La observación de aves se ha convertido en una industria que genera importantes recursos económicos, significando también de gran ayuda, vital, para la conservación de las aves y su hábitat, ya que en muchos casos esta actividad atrae a grupos conservacionistas, como AUDUBON, que han llegado a comprar grandes extensiones de tierra sólo para conservar alguna especie en peligro, y todo generado por la observación de aves con fines recreativos.     

De las 8,600 especies de aves que viven en el mundo en nuestros días, poco más de mil viven o visitan México, de ellas un buen grupo son endémicas, es decir exclusivas de este territorio. México cuenta con diversidad de ambientes, por lo que se encuentran aves marinas, terrestres, de montaña, en fin, una gran variedad. Sin embargo no se ha sabido aprovechar este recurso de manera adecuada, en nuestro país esta actividad sólo se realiza en muy pocos lugares y no ha representado una derrama importante debido a su poca difusión y mala organización.

 

 

 

Esta actividad se puede realizar en todo el territorio mexicano, y las zonas con mayor facilidad son las costas, debido a que ya cuentan con infraestructura para recibir turistas ávidos de estas experiencias. Además, las aves marinas que habitan los litorales mexicanos constituyen un extenso y variado grupo. Existen diferentes especies expertas en aprovechar los organismos que viven en la zona costera, o sobre las playas, como los chorlitos, otras se alimentan de los recursos que brinda la superficie de las aguas, como las gaviotas y golondrinas de mar, y finalmente están las que los obtienen de las zonas profundas, como los cormoranes o los pelícanos que capturan sus presas buceando.

Existen algunas más que no presentan especialización y pueden encontrarse en cualquiera de las tres regiones, por lo que se las ha llamado “oportunistas”, como las fragatas, que son verdaderos piratas del aire.

 

 

En nuestras costas hay muchos lugares de gran importancia para la observación y conservación de las aves marinas, como Convoy, en el Caribe, o el Arrecife Alacrán, en el Golfo de México. El Pacífico también es muy importante, por la abundancia de esteros e islas, como Guadalupe, en el norte, o las del Mar de Cortés como isla Raza, famosa por la anidación de golondrinas elegantes, y más al sur la isla Isabel y las Marietas, eso sin contar las Marías, que están cerradas por encontrarse un penal en ellas. Sin embargo mantienen una sana población de aves que se pueden ver en las costas de Nayarit. También por nuestra posición geográfica hay muchos lugares de anidación. Alrededor de 200 especies de aves marinas habitan y emigran a las costas mexicanas, haciendo de éste un lugar ideal para el desarrollo de la observación de aves con fines turísticos.

Nuestro país cuenta con un gran recurso aún por explotar, que de llevarse a cabo adecuadamente podría significar no sólo un recurso económico importante para las comunidades locales, sino la salvaguarda de muchas especies que hoy se encuentran en serio peligro, como los albatros, que cada vez es más difícil de ver en libertad. Es sencillo darse cuenta del potencial que tiene la observación de aves, especialmente en Norteamérica, basta con entrar en Internet y ver la cantidad de organizaciones dedicadas a ello solamente en Estados Unidos.       

 

 

 

Texto: Eduardo Lugo ± Foto: Eduardo Lugo.

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