Durante 1950 y 1960 varias firmas surtieron cronógrafos de pulso a los pilotos de los aviones franceses. Aquellos relojes fueron designados “Type 20", y uno de los requisitos impuestos por el Ministerio Francés de Defensa era la función flyback o “puesta a cero permanente".

Esta función permite detener, poner a cero e iniciar el cronógrafo con la sola presión de un botón. En la aviación no es de gran importancia conocer la duración de un evento, pero sí es importante tener la certeza de que dicho evento ocurrió dentro de cierto límite de tiempo e inmediatamente después monitorear un evento nuevo; como cuando se arrojan bombas o paquetes de provisiones.

Esta función fue patentada por Longines-Francillon en 1936. También eran exigencias para estos relojes que tuvieran precisión (cuyo desfase máximo fuera de ocho segundos por día), una reserva de marcha de más de 35 horas y que resistieran la operación de su sistema flyback 300 veces consecutivas sin problemas.

 

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En los instrumentos que no cuentan con esta última función este proceso requiere de tres pulsaciones en vez de una.

Actualmente el mecanismo flyback ha resurgido. La verdad es que con las computadoras de vuelo los pilotos ya no requieren de una complicación como ésta. Sin embargo, hoy en día la presencia de este mecanismo acentúa el carácter a los relojes deportivos y en el caso de los pilotos de avión despierta nostalgia al recordar otros tiempos. Después de todo el reloj es una de las múltiples formas en que proyectamos nuestra personalidad y aficiones. 

 

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Texto: Tonatiuh ± Foto: Mont Blanc, Breitling, Breguet

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