Por más de una década, la Granja Eshkolot, localizada en medio del desierto israelí del Neguev, reverdece gracias a la pasión y dedicación de Simcha Marom, quien decidió producir uno de los mejores aceites de oliva de su país.

En 2009, Marom emprendió en la Granja Eshkolot un proyecto personal en pleno desierto, decidida a producir un aceite de oliva que ha sido galardonado. A sus 55 años, Marom ha implementado sus medidas en la granja, como evitar productos químicos y plantar flores autóctonas del desierto. La finca se ubica cerca del Cráter Ramón, al pie de ruinas arqueológicas del período israelita, en un sitio donde el termómetro llega a marcar los 50 °C.

En la mayor parte de la finca se cultivan tres tipos de olivo: barnea, siria y picual, el resto de la sembrado incluye las llamadas siete especies bíblicas: trigo, cebada, vid, higuera, granada y dátil. Gracias a sus estudios de producción de aceite de oliva en España, Marom ha sabido trabajar y darle un toque especial a este producto logrando que sea reconocido y premiado por los concursos internacionales Terra Olivo Jerusalem y Evooleum.

 

“Trabajando con los resultados de las pruebas de laboratorio de las aceitunas, decido cuándo recoger las aceitunas lo que determina su sabor. Me gusta el sabor verde que mucha gente encuentra demasiado fuerte, pero a mí me gusta. ¡Y este es mi aceite!”
Simcha Marom

 

Amura,AmuraWorld,AmuraYachts, A mano, Simcha Marom realiza la recolección de las aceitunas. A mano, Simcha Marom realiza la recolección de las aceitunas.

 

También produce vino

Simcha también cultiva uvas orgánicas Shiraz y Cabernet, y produce los vinos Mishor que oferta en la finca, a la par de organizar visitas guiadas y degustaciones para turistas, previa reservación. La finca también cuenta con una exhibición de herramientas agrícolas antiguas y un observatorio de aves.

Inicialmente, Ronny, esposo de Simcha, se encargó de limpiar la tierra, instalar el sistema de agua y plantar los primeros árboles. En 2014, Simcha continuó la labor en la Granja Eshkolot, donde recibe a estudiantes de las escuelas aledañas, transmitiendo a la próxima generación su propia pasión y conexión con el desierto de una manera significativa y práctica.