Puer­to Ri­co sor­pren­de por su in­só­li­to ca­rác­ter, pro­duc­to de la na­tu­ra­le­za sin­gu­lar de su gen­te y de su his­to­ria. Con­ser­va un par­ti­cu­lar sa­bor des­de los tiem­pos de los pi­ra­tas y es un pe­que­ño co­ra­zón de vi­da ca­ri­be­ña que se in­ven­tó con la lle­ga­da de los es­pa­ño­les.

En el co­ra­zón del Vie­jo San Juan, don­de las ca­lles se ale­gran con los co­lo­res vi­vos de sus ca­sas an­ti­guas, se en­cuen­tra un jar­dín se­cre­to.

La su­ma to­tal del ro­man­ti­cis­mo, la sen­sua­li­dad y el pla­cer es­tá den­tro del Fast Ou­tLaw, el bar­co que su­pe­ra cual­quier ex­pec­ta­ti­va, por­que fue cons­trui­do pa­ra eso, pa­ra dis­fru­tar. Ade­más, cuen­ta con dos ca­bi­nas lu­jo­sa­men­te equi­pa­das y un cen­tro de en­tre­te­ni­mien­to.

Anclado en los orígenes de la historia de Queens town, cuando era una región de minas, Eichardt’s Private Hotel nació en 1867, a la orilla del lago Wakatipu, propiedad de Albert Eichardt, un inmigrante ruso.

Como surgidas de la ribera del lago Wakatipu, las hermosas villas del Matakauri Lodge reciben agra- dablemente con sus elegantes habitaciones, su sa- la con chimenea, su terraza y una vista espectacular sobre el excepcional entorno del lago y las montañas.

Ex­plo­re la in­des­crip­ti­ble be­lle­za de Puer­to Pe­ñas­co. A lo lar­go de ki­ló­me­tros del ma­jes­tuo­so Mar de Cor­tés, es­te es­pec­ta­cu­lar ho­tel cap­tu­ra la be­lle­za na­tu­ral del pai­sa­je, se­du­cién­do­le con una in­fi­ni­dad de opor­tu­ni­da­des pa­ra el eco­tu­ris­mo, la pes­ca y el re­lax ba­jo el sol.